Se creó un ambiente adecuado con gran atención al detalle. Una alfombra roja, butacas de cine y una entrada de cine diseñada expresamente para la ocasión aportaron un auténtico ambiente cinematográfico. También se cuidó el aspecto gastronómico: se repartieron palomitas recién hechas y dulces, al más puro estilo, en una bandeja de vendedor ambulante. Así, los residentes no solo pudieron disfrutar de las películas, sino también del ambiente especial que se respira al ir al cine.
Un festival de cine es más que entretenimiento. Es un viaje a la propia historia de vida, una muestra de cultura vivida y una oportunidad para revivir recuerdos familiares. Precisamente las películas clásicas pueden estar vinculadas a experiencias personales, etapas especiales de la vida o momentos compartidos. La experiencia cinematográfica compartida ofreció, además, numerosas oportunidades para conversar y establecer nuevos contactos.
Las reacciones de los residentes demostraron que esta organización especial surtió el efecto deseado. Más de uno comentó que nunca en su vida había pisado una alfombra roja. Por eso fue aún más bonito poder vivir ese momento en primera persona y sentirse, por un instante, como una auténtica estrella de cine.
«Para nosotros es importante no solo ofrecer a nuestros residentes una vida cotidiana variada, sino también crear experiencias especiales que les hagan ilusión y que permanezcan en su memoria durante mucho tiempo. El festival de cine demuestra lo mucho que se puede lograr con creatividad y amor por los detalles. Cuando nuestros residentes desfilan por la alfombra roja, se ríen juntos y entablan conversación, ahí radica precisamente el valor añadido de este tipo de eventos», explica Eilert Kuhlmann, director de la residencia de mayores «Haus am Ostpark» de GPR. Y añade que ya se está planificando el próximo evento cinematográfico en la residencia de personas mayores de GPR «Haus am Ostpark».
