Ya antes de que comenzara la representación, el recinto se había transformado en un pequeño mundo circense. El servicio social había adornado los árboles con pañuelos de seda de colores y decorado los troncos con cintas de neón brillantes. Una gran tela de balanceo de colores, que normalmente se utiliza en las actividades de movimiento de la residencia de mayores, se tendió sin más sobre la cabaña. Así, con medios sencillos, se creó un escenario muy especial que recordaba un poco a una colorida carpa de circo.
El circo HallyGally había preparado un programa variado para los residentes. El circo lleva muchos años de gira con un programa itinerante y visita, entre otros lugares, residencias de mayores para que las personas que no pueden acudir fácilmente al circo puedan disfrutar del arte circense clásico directamente in situ. La oferta incluye, entre otras cosas, acrobacias, comedia, malabarismo y actuaciones con animales.
En la residencia de personas mayores, el payaso Lullu fue quien más entretenimiento proporcionó y no dejó de hacer reír a los espectadores. Un lanzador de cuchillos aportó emoción al demostrar su destreza no solo con cuchillos, sino también con hachas. Los malabaristas también impresionaron al público. Además de los utensilios clásicos de malabarismo, como pelotas, aros y mazas, uno de los artistas presentó un número especialmente insólito: apiló cinco sillas unas encima de otras y las encajó entre sí de tal manera que pudo mantenerlas en equilibrio sobre su barbilla y actuar así ante los atónitos residentes.
Por último, una alpaca y un perro, que el circo también había traído consigo, protagonizaron uno de los momentos más destacados del espectáculo. Tras la actuación, los residentes tuvieron la oportunidad de ver de cerca a los dos invitados animales e incluso acariciarlos.
«Estamos muy contentos de haber podido hacer tan felices a nuestros residentes con esta tarde tan especial», afirma el director del centro, Eilert Kuhlmann. «Precisamente la combinación de música, humor, acrobacias y los animales ha proporcionado a muchos momentos maravillosos y miradas de alegría».
La visita del Circo HallyGally demostró una vez más que las experiencias especiales no siempre tienen por qué ir acompañadas de grandes excursiones. A veces basta con un poco de la magia del circo justo delante de la propia puerta para disfrutar de una tarde inolvidable.
